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Moverse más o comer mejor ¿Cuál es la mejor combinación?

Este interrogante es uno de los más frecuentes a la hora de cuidarse para mantener un peso saludable. Hay quienes sostienen que no importa qué se come sino la cantidad de actividad física semanal que se realiza. Por otro lado, hay quienes señalan que sólo cuidando la alimentación es posible sostener un peso saludable. Para resolver este interrogante es oportuno basarnos en lo que la ciencia hasta el momento conoce.

Para empezar, es relevante mencionar que para mantener un peso saludable es necesario que la cantidad de energía que se consume sea similar a la que se gasta. Por este motivo, cuando se ingiere más de lo que se gasta puede producirse un incremento de peso; o por el contrario, cuando se come menos energía de la que el cuerpo necesita, el peso corporal comienza a descender.

A partir de lo señalado, es posible concluir que el peso de una persona se encuentra determinado por los ingresos y egresos energéticos; o sea por lo que se come y lo que se gasta. Aquí radica la importancia de cuidar tanto la alimentación diaria, procurando moderar las porciones y seleccionando alimentos saludables; como de mantener un gasto diario de energía.

Si bien el cuerpo gasta energía para las funciones vitales como respirar, pensar y realizar las actividades cotidianas; la incorporación de actividad física permite aumentar el gasto energético hasta en un 30%. Esto es muy ventajoso ya que mayores gastos energéticos permiten una flexibilización de la dieta. Es decir; cuando se planifican movimientos rutinarios el cuerpo gasta más energía que en reposo, lo que habilita a no tener que prestar tanta atención a la cantidad de alimentos ingeridos. A su vez, actividades que involucren peso y favorezcan el desarrollo de masa muscular presentan un plus, ya que el músculo es metabólicamente más activo que el resto de los tejidos. ¿Qué significa esto? Que en reposo, las personas que tienen mayor cantidad de masa muscular gastan más energía que otras personas con menor proporción de músculo. Y en este punto me parece clave revelar otro interrogante…

¿Por qué a los hombres les cuesta menos bajar de peso a que las mujeres? Simplemente por anatomía… los hombres generalmente presentan mayor cantidad de masa muscular que las mujeres, con lo cual si ambos consumen los mismos alimentos y realizan la misma cantidad de actividad física; posiblemente el hombre tenga mayor facilidad para perder peso que la mujer.

A partir de lo expuesto podemos concluir que tanto la alimentación como la actividad física son indispensables para mantener un peso saludable.

02 de diciembre, 2020